Iglesia San Miguel Arcángel

La iglesia San Miguel Arcángel de Campofrío es uno de los monumentos más importantes del municipio.

El edificio, en su mayor parte neoclásico, de finales del siglo XVIII, fue construido sobre los cimientos de un templo anterior del siglo XV, del cual solo queda el presbiterio, de estilo gótico, que, adosado a la nueva nave, toma la función de sacristía.

Obra de los arquitectos Joseph Álvarez y Antonio Matías de Figueroa, el nuevo templo consiste en un gran edificio de planta de cruz latina, de una sola nave cubierta por bóveda de cañón que arranca de un clásico vuelo de cornisas, en el mampuesto de sus sólidas paredes se abren hasta ocho capillas murales, situándose a sus pies una pequeña capilla bautismal y la torre.

El crucero lo forman cuatro grandes arcos que sostienen una esbelta cúpula en forma de media naranja sin tambor, ricamente decorada con pinturas murales.

Dos grandes puertas, denominadas de San Miguel y Santiago, franquean la entrada al edificio. Sus portadas siguen el etilo neoclásico, pero no están exentas de algún barroquismo.

La torre sigue el mismo patrón de la mayor parte de las de la comarca. Rematada en un chapitel de planta octogonal revestido de polícromos azulejos, consta de un solo cuerpo de campanas, con cuatro fenestras, de las cuales solamente dos están ocupadas.

Cabe destacar, en el presbiterio, un gran retablo mayor, obra del escultor sevillano Don. José Alarcón Santa-Cruz, esta formado por un hermoso retablo dividido en dos grandes cuerpos, realizado con elementos reaprovechados (columnas salomónicas y corintias) que el escultor tenía en propiedad. Está presidido por la Virgen de la Encarnación, imagen de vestir, obra de Sebastián Santos Rojas.

En el lado derecho del crucero, en el altar del sagrario, se encuentra una Virgen Milagrosa de madera policromada tallada por Antonio Bidón en el año 1958.

De gran interés, encontramos un cuadro de las Ánimas con la Trinidad y la Inmaculada, situado en unas de las hornacinas del lado derecho, obra de José María Labrador realizada en 1938.

Por último, cabe destacar la imagen de Santiago Apóstol, obra de Sebastián Santos Rojas, inspirada en la desaparecida en el año 1936, fue entregada para las fiestas del año 1938, concibiéndose entre guerrero y peregrino, la hermosa escultura tuvo un coste de tres mil pesetas, de las cuales donó mil D. Jacinto Argona González y el resto se reunió mediante suscripción popular.

  

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