Romería Reina de los Ángeles

La romería de la Reina de los Ángeles tiene comienzo el día 7 de septiembre por la mañana temprano, el repicar de campanas avisa que la misa de romeros da comienzo.

Seguidamente, el simpecado, vestido con hermosas flores, recorres las principales calles del pueblo, en la puerta del Ayuntamiento, la corporación municipal lo espera para realizar una ofrenda floral, y así, desea a todos los peregrinos, un buen camino hacía la Peña de Arias Montano.

A eso de las diez de la mañana, el simpecado pone rumbo a Alajar acompañado de seis carrozas, hermosamente engalanadas con los colores de la hermandad, y numerosos romeros a caballo.

El camino discurre por hermosos parajes llenos de encinas y alcornoques, las paradas suponen un punto de unión entre todos los romeros, haciendo que se vivan momentos únicos en tan bonito recorrido.

A la caída del día, la comitiva llega a la ermita de San Bartolomé, lugar donde pernoctarán y repondrán fuerzas para continuar su recorrido hasta llegar ante la Reina de los Ángeles al día siguiente.

La noche es uno de los momentos más bonitos del camino, a la luz de las estrellas no faltan cantes y bailes, quien tenga el privilegio de vivir esta experiencia nunca se olvidará de ella.

El día ocho, la jornada comienza muy temprano, los romeros se preparan para comenzar de nuevo el camino, las carrozas están listas, los caballos preparados para partir, el simpecado ya pone rumbo a la Peña de Arias Montano.

A las 11:45 horas, la Hermandad de Campofrío hace entrada en la Peña, numerosos caballos son los encargados de abrir la comitiva, el simpecado luce más bello que nunca, flores blancas amarillas y verdes lo engalanan, tras él, los romeros a pie hacen entrada.

Acompañados de la Hermandad Matriz de Alajar, nuestro simpecado se postra ante la Reina de los Ángeles para cantarle una salve, las lagrimas en los ojos de los romeros son imposible de ocultar.

La jornada transcurre entre la hermosa procesión de la virgen por la Peña, la misa de romeros y una comida para todo aquel que deseen acercarse, a la cual invita el mayordomo.

El camino de vuelta es prácticamente igual que le de ida, el día nueve hace entrada la comitiva en Campofrío bajo el repicar de campanas, en la iglesia es nombrado el nuevo mayordomo, ya solo queda esperar un año para volver a vivir esta festividad llena de fe.